Cuando Unamuno fue desterrado en  1924 describió Fuerteventura con las siguientes palabras:

“Está infortunada isla de Fuerteventura, donde entre la apacible calma del cielo y del mar escribimos este comentario a la vida que pasa y a la que se queda, mide en lo más largo, de punta norte a punta sur, cien kilómetros en lo más ancho, veinticinco. En su extremo suroeste forma una península casi deshabitada, por donde vagan, entre soledades desnudas y desnudeces solitarias de mísera tierra, algunos pastores. A esta península se la conoce por el nombre de Jandía o de La Pared. La pared, o mejor, muralla, que dio nombre a la península de Jandía, y de la que aún se conservan trechos, fue una muralla construida por los guanches para separar los dos reinos en los que la isla Majorata, la de los majoreros, o sea Fuerteventura, estaba dividida y para impedir las incursiones de uno en otro reino. Y he aquí cómo este pedazo de África sahárica, lanzado en el Atlántico, se permitía tener una península y una muralla como la de China, en cuanto a sentido histórico”

Y es que no le faltaba razón al escritor. Declarada en su totalidad como reserva de la biosfera en 2009, Fuerteventura con más de 150Km de playas de arena blanca y aguas turquesas, se sitúa a tan solo 97Km de la costa africana.

En la isla puedes disfrutar de todo tipo de playas, ya las prefieras de arena blanca, arena negra o de piedras. Playas kilométricas, solitarias, de aguas vivas, fuertes, o aguas calmadas. A gusto de cualquiera.

 

En la península de Jandía, situada entre el pico de La Matanza y el pico del Viento encontramos la degollada de Los Canarios, uno de los miradores más impresionantes de Fuerteventura. Desde aquí se divisa el arco de Cofete, la Costa de Cotillo. Este espectacular lugar es conocido como el Mirador de Los Canarios o Mirador del Barranco de Los Canarios.

 

Muy cerca de la playa de Ajuy se encuentran los preciosos charcones de agua turquesa y cristalina. Para poder disfrutarlo al máximo hay que visitarlos con marea baja y acompañados de unas gafas de buceo para poder ver su profundidad y los animales marinos que habitan en ellos.

 

 

En las zonas rocosas de las playas podrás encontrar pequeñas ardillas, diferentes a las que estamos acostumbrados a ver, que se acercan a los turistas buscando algún que otro cacahuete.

 

Puede parecer una locura despertarse a las 7 a.m. cuando estás de vacaciones, pero la verdad es que cada día era un amanecer nuevo, de diferentes colores, que merecía la pena.

 

Fuerteventura, junto con Lanzarote son las islas más áridas debido a la cantidad de volcanes que posee la isla. Aunque también podemos encontrar algún pueblo característico con sus casa blancas como Betancuria.

 

Lo último que no puedes perderte en esta isla es el mirador astronómico de Sicasumbre, en Pájara. Se sitúa en el margen izquierdo de la carretera FV-605 entre los kilómetros 11 y 12. La escasa contaminación lumínica de la isla hace posible disfrutar de un hermoso cielo estrellado. Esta es una de las condiciones para ser considerado como el espacio en donde se establece un compromiso por la defensa de la calidad del cielo nocturno, el acceso a la luz de las estrellas y de los diferentes valores asociados.

El sendero que sube hasta el mirador está señalizado con pequeñas luces que delimitan el camino. A mitad de camino hay una zona de descanso con un gran cartel con la palabra “Fuerteventura” acompañado de varias esculturas de cabras, obras del escultor Juan Miguel Cubas.

En el mirador se encuentran elementos interactivos como una maqueta del sistema solar a escala, un skyline para los solsticios y equinoccios, así como soportes para que los aficionados puedan colocar sus propios telescopios y equipos fotográficos. La isla de Fuerteventura celebra la Noche Mundial de las Estrellas el 20 de abril.

 

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